Showing posts with label Hija. Show all posts
Showing posts with label Hija. Show all posts

Monday, August 28, 2017

Ago. 9, 2017

El sábado me fui contigo y tu hermano todo el día. Dejamos a mama en casa y nos fuimos a hacer un montón de cosas. Primero me acompañaron a Novey a comprar unos maceteros para las plantas del balcón. Tu hermano se puso medio wild corriendo por los pasillos y tú me ayudaste a atajarlo en varias ocasiones para que no se nos escapara. Lo que nos debió tomar cinco minutos nos llevo media hora entre la corredera de Lorenzo en la tienda y el señor frente a nosotros en la fila, quién escogió el único producto en la tienda que no contaba con un código de barra. Mientras esperábamos, se te ocurrió la gran idea de llevar a Lorenzo a la tienda de mascotas que está al lado para que viera los perritos y los pájaros, así que apenas pagamos, nos fuimos caminando hacia allá. Finalmente ahí, lo llevabas de la mano por todo el lugar viendo los animales.
Por la tarde nos fuimos al parque Metropolitano con una banda de amiguitos, cada uno con su padre. Mientras mirábamos a las tortugas en el estanque, te veía en la cara las intenciones de meter los pies en el agua e inevitablemente, entre el relajo a las orillas de la laguna y la constante cambiadera de posición entre ustedes, te resbalaste metiendo los pies en el agua. Corrieron descalzos, se mojaron, se llenaron de arena, se columpiaron, deslizaron y saltaron las últimas horas de una caliente y húmeda tarde tropical. En el camino de regreso a casa ambos se quedaron dormidos apenas el carro empezó a moverse.

Antes de dormir, mientras nos enseñabas tu vuelta, te golpeaste el pie con el borde de un mueble. Te quedó una herida que, aunque solo se ve peor de lo que en realidad es (fue solo un rayón superficial, pero que es un poquito largo y sangró por un tiempo prolongado), insistes en que te duele mucho. Al principio actuaste como si nada porque no te diste duro, pero creo que el hecho de que sangraba aún cuando lo cubrías con papel de baño, te desconcertó un poco y decías que no podías dormir por el dolor. Me acosté a tu lado y te dije que usáramos la imaginación para que tu mente no pensara en el dolor. Te dije que cerraras los ojos y te pregunte si te acordabas de cómo era la casa de Abi y Abu en Puerto Rico. Como tu respuesta fue afirmativa, te pedí que me fueras describiendo poco a poco como era la casa por dentro. Empezaste por describir lo que había a la derecha justo después de entrar por la puerta principal, mencionando luego la cocina a la izquierda, hasta que poco a poco te fuiste quedando dormida. Te amo hija. Gracias por hoy.



Thursday, June 1, 2017

May. 17, 2017

Poco a poco, cuando te conviertes en padre, comienzas a entender aquel cliché de: "los niños se crecen tan rápido." También aprendes que ese sentimiento no es solo porque son tan tiernos los niños pequeños, sino que con el crecer, se vienen encima los retos que conlleva la edad. Verte crecer es fascinante y, a la vez, aterrador. Es ser el testigo principal de uno de los procesos más increíbles que existen y comprender la magnitud de la responsabilidad que tenemos tus padres ante nosotros.
Valentina hoy quiero contarte un poco de ti. De quién eres a esta edad ante mis ojos. Eres una escandalosa (eso es herencia mía, lo se), te gusta gritar y hablar muy alto. Después de pedirnos un año entero clases de Tap, ahora te gusta más el jazz. Me preocupa que a veces eres muy complaciente con otros niños y te dejas influenciar pero también observo con orgullo tu actitud de entrega para con tus amigos y tu sincero deseo de ayudar al que lo necesite, especialmente con otros niños. Eres sentimental, cariñosa y amigable. Eres muy sensible y a veces, las cosas te afectan más de lo necesario. Te encanta leer (gracias a mamá que con esmero siempre encuentra el tiempo de leerte un cuento) y más aún ahora con tus lentes nuevos que te mandó el médico. Eres una hermana ejemplar, siempre incluyendo a Lorenzo en tus juegos (a menos que sea shopkins) y haciéndolo sentir querido y aceptado. Cuando te da pena, y estas en un ambiente nuevo, te llevas la mano a la boca como en el intento de esconderte tras ella. Estás en una etapa en que todo lo preguntas y cada respuesta que te dan la cuestionas. Te gusta hablar con tus abuelos por Skype y revisar el Snapchat de mama para ver "que hay de nuevo" (aún no entiendo que significa eso). Odias tu silla de niños en el carro, no quisieras otra cosa que sentarte en el asiento normal como "la gente grande." Amas los pancakes de banana, las hamburguesas, los espárragos, la soda de fresa y las salchichas. Eres intolerante a la lactosa y eso es un mal trip para ti porque amas el queso... amabas también el yogurt pero llevas tanto tiempo sin comerlo que creo que ya se te olvidó. Moana es tu personaje favorito del momento, aunque ya cada vez más te gusta ver películas y programas con "gente de verdad." 
Ya hablas inglés más fluido y tu habilidad para escribir ha mejorado mucho pero tienes que practicar concentrándote más para aprovechar el tiempo en que mama te ayuda con la tarea (ella suele estudiar mucho contigo). A veces siento que te das por vencida muy fácilmente y cuando las cosas no salen como esperas a la primera, te frustras y quieres dejar lo que estás haciendo a un lado. Pero una vez logramos que lo intentes hasta lograrlo, el miedo desaparece y es como si nunca hubiera existido esa duda. En este momento de tu vida, quizá ésta sea una de las lecciones más importantes para tu futuro, el cómo seguir intentando pese a fallar, y es una lección que tu madre y yo somos completamente responsables de darte. Responsables de darte las herramientas emocionales y la responsabilidad de fomentar ese ímpetu descubridor que hoy ya vive en ti y que a veces se cohibe con los tropiezos. Hija, hoy, a tus casi 7 años eres una niña maravillosa, llena de posibilidades y amor que dar y puedes contar con que tu madre y yo lucharemos siempre para que alcances hasta donde quieras alcanzar. Te amo hija. Gracias por hoy.





Tuesday, April 11, 2017

Feb. 1, 2017

Hacía ya demasiado tiempo que tenía pendiente el terminar de enseñarte cómo montar bien una bicicleta. Desde el día en que le quité las rueditas de práctica a la bici y te frustraste por no saber qué hacer, no volviste a tocarla. Con el pasar del tiempo tu frustración se transformó en un pánico que salía a relucir cada vez que nos veías a mamá y a mí, la intención de llevarte afuera a practicar. De hecho, aunque mataras porque te lleváramos al parque, solo mencionábamos La bicicleta y ya se te quitaban las ganas de ir. Pero esta vez decidí que ya había postergado esto demasiado y así, entre llantos, quejidos y objeciones, fuimos a intentar ganarle a tu miedo finalmente. "Tengo miedo! No puedo," me decías con una convicción resoluta, enjugando lágrimas que al mismo tiempo me hacían dudar de si debía o no obligarte a tratar de hacer esto. Pero sentí que la lección de aprender a sobreponerte a tus inseguridades era más importante. "No puedo, me voy a caer," insistías hasta que de un momento a otro, luego de varios intentos, solté la bicicleta y aún diciéndome que no podías, pedaleabas sola sin mi ayuda y sin darte cuenta. Solo tomó un par de exitosas pedaleadas y ya no había nadie que te bajara de la bicicleta.
El fin de semana fue la boda de una de tus teachers de pre-escolar y fuiste con mamá a la ceremonia de la iglesia con otros alumnos para darle una sorpresa. Estabas preciosa con un vestido y zapatos blancos y, al terminar la misa, fui yo quien te pasó a recoger para llevarte a casa. Por supuesto que te quejaste conmigo de que aunque estabas invitada a la boda, no te estábamos llevando a la fiesta con nosotros. "No te preocupes papá, mientras ustedes hacen fiesta, yo juego solita, pero llévenme con ustedes." Al llegar a casa y bajarnos del carro, empezaste a colocar en el piso, en dirección a la puerta de entrada, un camino con pétalos de rosa que habías traído de la iglesia. Al preguntarte qué hacías, me dijiste: "estoy haciéndote un caminito para que cuando regreses de la fiesta, no te pierdas y encuentres el camino hacia mi." Te amo hija. Gracias por hoy.




Friday, September 23, 2016

Ago. 31, 2016


Hoy me voy de Viaje por varios días así que fui a buscarte a la escuela para pasar más tiempo contigo antes de irme. Decidimos ir a ihop a almorzar unos pancakes (aunque siempre me pides pancakes y terminas comiendo waffles!) y te pareció una gran idea. Yo pedí un café y tú un chocolate caliente para tener una taza igual a la mía.

Mientras esperábamos la comida me mostraste tu nueva "mascota," una roca que habías pintado en clase con la Teacher y que nos acompañó en la mesa durante nuestro almuerzo. Inevitablemente llegaron las preguntas: "por qué te vas," "adónde vas," "se va a pasar rápido el tiempo?" Te mostré fotos del lugar donde voy para que en tu mente pudieras tener una idea y te recordé que en casa hay un calendario con mi itinerario para que puedas ir viendo exactamente cuándo es que llego.

Antes de irme me dijiste que tenías un consejo para mí. "Sabes papá, lo que tienes que hacer si te caes y te raspas en la montaña?" Negué con la cabeza. "Si te sale sangre, primero te tienes que calmar y después tienes que ponerte algo en la herida para que no salga más sangre. Tienes que ir bien despacito después para que no te duela, ok papá?" Te di un fuerte abrazo de esos que hacen que quieras salir huyendo pero antes de salir corriendo me preguntaste si podías ver la tele el resto de la tarde. Te dije que si mi amor. "Toda la tele que quieras." Te amo hija. Gracias por hoy.



 

Ago. 10, 2016


Las preguntas más difíciles siempre son en las noches. Y mientras más creces, más haces, y más difícil se hace contestártelas. Sigues curiosa y preocupada por la muerte. Anoche mientras estaba en la cocina, te escuché hablando con Mamá sobre Cari, una perrita que tuvo ella cuando era niña. Mamá te contó que había muerto hace muchos años, y tu preguntabas si ella la había visto morir, que adonde había muerto y el por qué. Tu mamá, en un tono dulce te contestó lo que le preguntabas de la mejor forma que pudo. Ella es mejor que yo para estas cosas.

A mí me tocó, la otra noche, tener una conversación muy similar contigo. En tu cuarto tienes una mariposa dentro de un marco de vidrio y tú estabas convencida de que la mariposa no podía ir al cielo nunca porque aún estaba aquí, encerrada dentro del marco. Me dijiste que Cuqui (el perro de tu abuela) se había muerto y ya no estaba porque se había ido al cielo. Traté de explicarte cómo el cuerpo se queda pero el alma se va al cielo a lo que tú sólo respondiste: “Papá, yo no quiero hacerme vieja y morir.” Te expliqué que todo el mundo se muere pero que falta mucho, mucho todavía para que nos tocara a nosotros. “Y por qué hay gente que revive papá?” Como así Valentina? “es que en la escuela me dijeron que a dios lo mataron pero que después revivió, por qué.” Llegué hasta responderte que no había sido dios sino Jesús, cuando me miraste con una cara de frustración y me dijiste “no entiendo nada de eso de dios y Jesús Papá, mejor leamos un cuento.”

El mes pasado te invité a comernos unos churros y tomar un chocolate caliente solitos tú y yo en date. Me dijiste que no y te fuiste de vuelta a hacer lo que sea que estabas haciendo. Hoy llegaste adonde mí y de la nada me dices: “sabes la vez pasada que me invitaste a tomar un chocolate y yo no fui? No es que no quería ir contigo papá, pero tenía muchas cosas que hacer y no tenía tiempo. Pero yo quiero que me lleves a tomar ese chocolate pronto, ok?” Te amo hija. Gracias por hoy.


Tuesday, August 9, 2016

Jul. 13, 2016

Te gusta un niño de tu escuela. TERROR. Como padre de una hija, me he hecho experto en un corto tiempo en el arte de la negación. Yo supe siempre, como persona racional, que en algún momento estos temas serían parte del día a día de criarte, pero qué fácil es vivir en denial de que eso va a pasar y de repente, sin aviso, a los 5 años ya son los “boys” un factor adicional en la trama de nuestra pequeña gran historia.
Hoy fue un día especial para ti por dos razones! La primera, es que la maestra de ballet te dijo que ya estabas lista para pasar a la siguiente clase con las niñas mas grandes. Al principio creo que te dio un poco de pánico y decías que no querías ir a esa clase. Incluso hoy me decías que por favor te llevara a la clase de las 4, la que ya conocías. Pero una vez estabas dentro de ese estudio comenzaste a tomar confianza y decidiste que ese era el lugar para ti. La segunda razón es que al fin se cayó el diente que nunca se cae!

Finalmente, luego de semanas de estar al borde de la caída, Esther logro convencerte para amarrar un hilo al diente y sacarlo. Lloraste. Más del susto que del dolor, me cuentan, ya que yo no estaba en el momento. Pero de inmediato estabas feliz, mostrando el nuevo espacio entre tus dientes a quien se te parara en frente. Habíamos hablado de dejarle queso al ratón, pero tu también querías dejar galletas y leche (y spaghetti con carne, a lo que tu mamá pronunció un rotundo no), como a Santa. En fin, todo iba de maravilla hasta que se perdió el diente. Justo antes de dormir, al preparar todo para el ratón, te diste cuenta que el diente había desaparecido. Lo sacaste de su cajita para “limpiarlo” y de ahí no supimos mas nada de él. TRAGEDIA. Hubo llanto, hubo tristeza, ira y resignación por unos 15 minutos hasta que logramos convencerte de que igual vendrían a visitarte esta noche (tanto el ratón como el hada. Mamá nos dijo a los dos que vendría un hada también). Para convencerte fue necesario responder interminables preguntas como “por donde entran?” Usan el elevador?” “Como saben que se me cayó el diente?” Y así nos fuimos un rato hasta que decidiste tú misma, hacerle un mapa a ambos para que encontraran el apartamento sin problema. Te amo hija. Gracias por hoy.




Monday, August 8, 2016

Jul. 6, 2016

Resulta que tienes un nuevo miedo, el cual conocí hoy al llegar a casa del trabajo. Te escuché quejándote porque tu nana te pedía que halaras la cadena luego de usar el baño. Tú no querías. Me parecía curioso que sintieras esa aversión a algo tan simple como halar la cadena y fui a ver qué pasaba. Al verme, saliste corriendo del baño pidiéndome que no te hiciera hacerlo porque tenías miedo de que se desbordara. Traté enseguida de calmarte, explicarte que eso ocurre muy poco y convencerte (un poco obligarte) de que entraras al baño para bajarla. Entraste corriendo, empujaste la palanca y, sin mirar atrás, corriste fuera del baño hasta el final del pasillo. Fue mejor así porque inmediatamente saliste por la puerta, el servicio comenzó a desbordarse. Nunca te diste cuenta. Rápido cerré la llave y salí a buscarte para irnos a comer un helado como habíamos planeado. En el carro me contaste que una vez, en la escuela, bajaste la palanca y se desbordó el servicio. Desde esa vez, me cuentas, no quieres bajarla cuando hay mucho papel; y cuánto me alegro que no hayas visto lo que acababa de ocurrir en casa.

Después de tu helado querías ir a caminar y nos fuimos a ver el mar y los edificios llenos de luces que se reflejaban sobre el agua. Hablamos un poco de todo… de cómo los barcos cruzan el canal, cómo sube y baja la marea, “qué pasa si nos caemos al mar? Cómo salimos papá?” Retomamos el tema de tus clases de surf, y cómo te gusta que te hable de eso y te enseñe como se hace (en tierra) pero luego no quieres meterte al mar. Dices que esta vez si de verdad te vas a meter con mi tabla grande. Hablamos un poco de la muerte, querías saber por qué a los muertos no los llevan al hospital, adonde iba uno después de muerto. Cosas así. Afortunadamente, antes de tener que enfrentar la especificidad de tus preguntas (la cual solo aumenta a medida que progresa tu línea de cuestionamiento), dos pelicanos enormes salieron de la oscuridad aterrizando abajo en el mar, frente a nosotros. Entonces comenzamos a hablar de aquellos pelícanos y nos preguntábamos si se conocían, si eran amigos. Tú preguntas que si quizás eran novios; yo me pregunto por qué eso ha de preocuparte a esta edad. Luego, de una manera muy cándida me cuentas también sobre el día en que te golpeaste la cabeza. La verdad es que nunca nos contaste con detalle tu experiencia, y hoy me hablaste del momento en el que se golpeó tu cabeza, de cómo reaccionaste cuando viste tu sangre, y cómo se preocupó tu amiguita cuando te vio la herida, pero al contarme todo esto, me agarraste la mano y me dijiste: “pero no te preocupes papá, que no me dolió ni un poquito cuando me golpeé, solo me asusté un poco.” Te amo hija. Gracias por hoy.



Friday, May 27, 2016

May. 25, 2016

Desde hace un tiempo ya tenía ganas de hacer algo solo contigo, pues desde la llegada de tu hermano, no siempre tenemos la oportunidad de compartir los dos solos como antes. En esta ocasión no hicimos nada muy especial, fuimos a comer Yogen Früz, que te gusta mucho porque no puedes creer que es yogurt pero parece helado. Mientras comíamos, tu estabas muy pendiente de la decoración del lugar, y me hacías observaciones de las sillas y mesas y como todo combinaba. Me hiciste cambiar de mesa dos veces, una para sentarnos en las sillas rosadas, y otra para estar los dos a la vez en las sillas celestes. Al ser las únicas dos personas en la tienda, imagino que esto ha de haberle parecido un poco extraño a la agradable muchacha que miraba desde la parte de atrás de la tienda. Te hice algún comentario sobre que podrías trabajar en un restaurante, pero tu respuesta siempre es la misma “yo quiero ser teacher.” Es curioso ver, que cuando pretendes a jugar ser ciertas cosas, casi siempre pretendes ser o teacher, o restaurante (y digo restaurante, porque en tu juego siempre eres la que cocina, sirve, limpia, toma el pedido y te cobra) y aunque mamá y yo nunca impulsamos nuestra línea profesional como guía para ti, es increíble reconocer la influencia que el sólo hecho de hacer lo que hacemos, tiene en ti. Pero es indudable que hoy por hoy, tu corazón le pertenece a ser maestra.

En la escuela, luego de leer un libro sobre un árbol que hace de los sueños realidad, hicieron su propio árbol, en el cual cada quien iba poniendo su propia hoja con el sueño que querían fuese cumplido. Cuando llegó tu turno, la maestra te preguntó cuál era tu sueño y respondiste “que la función de fin de año [de ballet] sea YA! Y bailar mucho ballet.” Anoche, antes de acostarte me dijiste que no querías soñar con cosas feas. Yo te dije que que en los sueños siempre habían cosas bonitas, pero a veces habían pesadillas, y que podías ganarles a las pesadillas pensando en cosas bonitas antes de acostarte. Te tomaste unos segundos y finalmente me dijiste “yo voy a soñar con ballet.” Te amo hija. Gracias por hoy.



Thursday, May 5, 2016

Abr. 20, 2016

Desde nuestro paseo de semana santa juntos, ambos quedamos con ganas de regresar a la casa de campo para pasar unos días. Esta vez fuimos con mamá y Lorenzo, pero además invitaste a Marifer y a los tios para que conocieran “Casi Miro,” como le llamamos a la casa. Me preguntaste una vez por qué se ññamaba así y la verdad es que no tengo una respuesta concreta, mas allá de asumir que es debido a que casi casi se puede mirar el mar desde la casa por sobre los árboles del terreno de enfrente.

Al llegar nos fuimos juntos a una caminata corta para explorar senderos cerca de la casa y tú misma decidiste que querías ir caminando con un palo: “así como los que tú usas papá,” me dijiste. Con tu palo en mano, y una botella de agua, nos fuimos al monte. Era la primera vez que escuchabas el sonido de las cigarras y estabas completamente envuelta en su peculiar canción, haciéndome miles de preguntas sobre esta cosa que hace ruido y que no sabias que era. Fuimos siguiendo el canto de una ellas para ver si lográbamos encontrar un ejemplar entre los árboles y así enseñarte como era el insecto que tanta curiosidad te daba. Te conté que en Panamá también les decimos “totorrones” (supongo que como onomatopeya referente al estruendo que emiten ellos en época de apareamiento), y  a solicitud tuya, te expliqué que los insectos niños hacian ese ruido para que las niñas supieran en donde estaban desde lejos y así se podían encontrar. Intentamos buscar también fósiles de dinosaurios, pero no tuvimos suerte; me dijiste que debía ser que los dinosaurios no vivieron por ahí. Lo que mas te gustó del fin de semana fue ir al lago y tio Fer y yo las montamos en un botecito de remo para dar unas vueltas alrededor. Fue un muy buen viajecito a la naturaleza.


La noticia del momento es que se te están cayendo dos dientes! Llevas meses esperando este momento, viendo a tus compañeritos de escuela, uno tras otro, llegar sin uno o más de ellos y alardeando que el ratón les había traído dinero. Desde hace un tiempo, entonces, te has sentido como que te estás quedando atrás y ansiabas ser parte de aquel club de élite que suponen ser los niños sin diente. Ayer, finalmente, sucedió (no sé si ha sido natural o el resultado de tus constantes pruebas tocando cada diente y moviéndolo hacia adelante y hacia atrás para comprobar su estado) e iniciaste una campaña publicitaria via mensajes de voz para alertar a tus amigos y familiares que ya tenias dos dientes flojos. Estaba yo en medio de una reunión cuando recibí una llamada al celular, en donde me gritabas de emoción con la noticia. Así mismo, usaste whatsapp para enviar la noticia a tios, abuelos, primos, amigos, amigos de tus papás, etc. Por las razones que sean, esto marca un hito en tu corta vida y me encanta verte celebrarlo con tal emoción. Te amo hija. Gracias por hoy. 


Abr. 13, 2016

Me encontraba yo en medio del dia de trabajo cuando recibo una de esas llamadas que a ningún padre le gusta recibir: “Domingo, hola es para avistarte que tu hija tuvo un accidente en casa de la amiguita con la que estaba jugando y parece que se golpeó duro la cabeza.” El titubeo en mi amiga que llamó, al preguntarle si era algo serio, fue suficiente para saltar de mi silla en camino a buscarte. Te habías tropezado y caído al estar corriendo con tu amiguita y tu frente pegó justo en el borde de un zócalo de mármol, haciendo una profunda y larga cortada en tu frente. Apenas te ví, supe que era necesario llevarte al médico de inmediato debido a su profundidad, en la cual se alcanzaba a ver la coloración característica de hueso, entre la sangre y tu piel. No sé cómo hice para disimular (bueno, la verdad ni estoy seguro si pude hacerlo o mi cara me haya traicionado, tu mamá en estas cosas prueba ser mucho mejor que yo) mi impresión para no asustarte, pero con una toalla tapandote la herida nos encaminamos hacia el hospital.

Te preocupaban tanto las inyecciones! En el carro preguntabas de mil formas diferentes si tu tratamiento incluiría agujas, si la medicina para el dolor te la darían con una aguja y si te iban a coser con agujas. No te podía mentir. Te explicaba que habían muchas formas de curar esas heridas y que yo no estaba seguro cuál escogeria el médico. Podía ser con una goma quirúrjica, te conté, o con unas curitas especiales, con una máquina que pone pequeños clips en la herida o tambien los puntos con hilo y aguja. “tengo miedo papá,” decías, no entre sollozos y gritos, sino con lágrimas en los ojos y una certeza en tu mirada de que algo peor vendría. Solo podíamos tratar de calmarte diciéndote que nada te iba a doler, que te pondrían una medicina para que no sintieras nada asi que no te tenias que preocupar de nada de lo que haría el doctor. En mi mente seguía viendo tu herida abierta, pensaba en tu dolor, y me consternaba el tema de una cicatríz de semejante tamaño en tu rostro, mi niña.

Llegamos al hospital y nos atendieron enseguida, casi como si el staff entero te estuviera esperando. Ya aquí tu susto se incrementó y nos gritabas a mamá y a mí: “no quiero que me operen, por favor. Tengo miedo.” Tengo miedo… en este contexto, estas palabras de un hijo son cuchillos de angustia que te desgarran desde adentro. Ya no es miedo a monstruos, a la oscuridad o a caerte… es una oda a la incertidumbre, a la impotencia; soy tu papá, pero además de acompañarte en este mal momento, no hay nada mas que pueda yo hacer para que estés bien. Como era de esperarse, el doctor sacó una aguja con la que te pondría la anestesia, lo cual intensificó tu llanto y tus gritos, pero una vez terminado el asunto, el doctor pudo iniciar con la suturación. Este médico fue increíble contigo. El trato que te dio, su paciencia y habilidad nos dejó impresionados a mamá y a mí, y a pesar de todo, poco a poco fuiste respondiendo a su método hasta que pudo terminar de coserte. Una vez terminado todo, con tu curita de muñequitos puesta y el dolor enmascarado por medicamentos, nos preguntaste si podías regresar a seguir jugando donde tu amiguita.


Esta mañana tempranito fui a tu escuela para ayudar a tu salon de Kinder a pintar las parcelas del huerto que siembran los estudiantes todos los años. Armada con tu sombrero (por los proximos meses andarás ensombrerada cada vez que salgas al sol!) y tu brocha, nos dedicamos a pintar entre todos los niños de tu salón y unos cuantos papás hasta que la parcela quedara completa, aunque entre tu y tus compañeros tambien pintaron piedras, tierra, plantas y los unos a los otros. En el primer segundo luego de darte la brocha, ya te habias llenado la ropa de pintura y al decirte una de tus maestras “cuidado valentina, te estas manchando la ropa,” tu le respondiste “no importa, me puse esta ropa para poder llenarme de pintura, verdad que no pasa nada papá?” Te amo hija. Gracias por hoy. 




Wednesday, March 9, 2016

Feb. 24, 2016

Anoche celebramos el cumpleaños oficial de Santi en su casa con familia, amigos y un cake de dinosaurio. Luego de la última vez que se quedó en casa a dormir no se habían vuelto a ver hasta hoy y se desbordaban de la alegría. Sabía que iba a ser difícil sacarte de casa de tu primo al tener que irnos, pero tía Kayla te invitó a quedarte a dormir ahorrándonos así la despedida.
Hoy tuviste tu primera clase verdadera de Ballet, con tu uniforme completo, incluyendo los zapatitos. No sé quién estaba más emocionado, si tú o yo. Me ilusionó tanto imaginarte bailando con todo tu atuendo, que tuve que salirme temprano del trabajo para tratar de llegar a tiempo y ver parte de tu clase antes que se acabara. Me encantó verte vestida así! Me encantó como seguías las indicaciones de la maestra y, aun cuando nunca habías hecho algo similar antes, parecías disfrutar mucho del solo hecho de aprender. Puedo notar que aun sientes un poquito de pena ya que no conoces bien a tus compañeras y las teachers, lo sé porque estuviste calladita todo el tiempo, algo poco usual en ti. No me cabe la menor duda, sin embargo, que eso no durará nada, solo espero que cuando finalmente agarres confianza, no quieras estar tratando de dar la clase a la par de tu maestra. La verdad es que ya llevabas mucho tiempo pidiéndonos entrar a una clase de ballet y ya era hora que nos decidiéramos a hacerlo.
En casa, mamá también ilusionada con tus ánimos de baile, te ofreció además meterte en clases de flamenco, ya que ella ama este baile y mata por verte vestida con el traje de baile tradicional. Tu no demostraste ningún aparente entusiasmo en el famoso baile español y solo pudiste responder a tu madre: “yo no quiero ningún flamingo, solo quiero bailar ballet.” Te amo hija. Gracias por hoy


Wednesday, October 28, 2015

Oct. 27, 2015

Ahora, mientras escribo estas líneas, te encuentras en la parte final de un día muy divertido para ti. Yo me tuve que ir a trabajar pero mamá los llevó a Lorenzo y a ti a una fiesta de Halloween, a la cual fueron disfrazados de Elsa y Olaf. Ya me contarás después como te fue (espero que me traigas chocolates como te pedí). Hoy fue un miércoles como nuestros miércoles de antes! Salvo por las cortitas horas en que estuviste en la escuela, nos pasamos el día juntos desde el desayuno, hasta que tuve que venirme al trabajo. Ahora que mamá también regresó al trabajo, nos puede acompañar a los dos a desayunar tempranito y luego se van las dos juntas para la escuela.

Cuando pasé a recogerte más tarde, te pregunté qué querías hacer y me dijiste mil cosas así que tuve que reducir la lista de opciones y darte a escoger entre esas. Decidiste, como primer orden del día, que íbamos a ir a la piscina. Apenas llegamos a casa nos cambiamos y nos fuimos directo al agua a jugar a que tú eras una niña australiana que se convierte en sirena y con su magia, lucha contra el malvado tentáculo de agua (osea, yo) que amenaza con aterrorizar el pueblo. Un ratito después llegó tu abuela de visita así que nos salimos del agua y el terrorífico tentáculo de agua vivió para asechar un día más.  


Los juegos no pararon ahí, ya que hicimos un cohete con globos que salía disparado por toda la casa y que fue súper divertido hasta que se rompió el único globo que teníamos. No te preocupes que ya puse “globos” en la lista del próximo super mercado. Hoy también te convertiste en mi propia chef privada. “qué quiere hoy para comer señor?” (tú, además de ser la chef, también eres la mesera y la que limpia el restaurante) Bueno, yo quisiera un spaghetti con salsa de carne, te dije. “Solo tenemos Hamburguesas y Mac & Cheese. Pero le puede agregar vegetales al Mac & Cheese si desea.” Luego de un rato me traes un plato avisándome que se acabó el Mac, pero tienes el cheese y que además me vas a dar un donut de postre. Te amo hija. Gracias por hoy. 



Wednesday, October 21, 2015

Oct. 21, 2015

Éste fin de semana nos reunimos en casa de tu padrino para decorar calabazas de Halloween con varios de tus amiguitos y los de tu primo Santi. Tia Kayla organizó todo un espacio de juegos y manualidades en la terraza para que ustedes pudieran pintar, ensuciar, derramar y desordenar hasta la saciedad sin causar problemas. Al final terminamos con 7 originales calabazas y cada uno se llevó la suya  a su casa en preparación para la noche de brujas.












He notado que en las noches, en vez de estar cansada  y quedándote dormida, aun después de un día de actividad plena, tu energía llega a su máxima expresión. Es como si, al saber que ya pronto tienes que acostarte a dormir, aprovechas para sacarle hasta la última gota de emoción a tu día. Hace unos días compré un juego de radios portátiles (aquí les decimos walkie talkies) y te ha parecido de lo más divertido jugar con ellos en casa, así que antes de dormir anoche, jugamos a las escondidas por el apartamento mientras hablábamos por los radios y te iba diciendo si estabas cerca o lejos de encontrarme. Luego de eso, una vez con tu pijama puesto me llamas y me dices, “Papá, por favor préstame atención, que te voy a enseñar algo.” Entonces tu mamá pone música en su celular y tu arrancaste a bailar inspirada y con qué alegría! Por penosa, mirabas al piso o a un ladito, pero a cada ratito me lanzabas una mirada esquiva para asegurarte que yo aún estaba observando tu rutina. La verdad es que no podía quitarte los ojos de encima; me encantó verte tan contenta y tan libre como cuando bailabas. Antes de dormir, me confesaste que a veces le decías a tus amigos que estabas en ballet (aunque no es cierto) porque tú tienes muchas ganas de aprender y querías tomar clases. Por supuesto que te prometí que el año que viene te metemos en clases de ballet para que sigas fomentando tu actual pasión por el baile. Te amo hija. Gracias por hoy. 



Oct. 14, 2015

Bebes y más bebes! Ese es tu mundo ahora, rodeada de cada vez más niños en la familia. Como eres la mayor en casa, la prima mayor y además la mayor entre los hijos de mis primos, te sientes como una mama gallina con sus pollitos. La semana pasada nos trajo a tu más reciente prima, Amelia, y como has estado teniendo practica con tu hermanito, te sobran las ganas de agarrar a la bebecita, cargarla y apretarla, pero para eso tendrás que esperar! Es increíble verte con los niños más pequeños que tu porque te crees tan grande que puedes decirles que hacer y crees que los puedes cargar a todos como si fueran tuyos. Este fin de semana tu padrino te llevo a la playa y se juntaron con amigos que también tienen una niñita, pero más pequeña que tú. Me cuentan que también estabas detrás de ella “cuidándola.”

Alguna vez leí que los niños comienzan a entender la irrevocabilidad de la muerte entre los 4 y 5 años de edad. Justamente cerca de los 4 años empecé a notar que tú tenías interés en el tema y algún tipo de percepción rudimentaria de lo significaba el que alguien no esté más con nosotros. En mi corto tiempo como padre, éste ha sido uno de los temas más complicados para mí, personalmente, de abordar contigo cuando me preguntas algo al respecto. Y es que, la idea de yo faltarte algún día es tan fuerte, que no quisiera ni imaginar cómo sería para ti el tan siquiera pensar en eso. En estos días le preguntabas a tu mamá: “cuando tú seas viejita, todavía vas a ser mi mamá? Y cuando seas viejita te vas a seguir llamando Mariel?” y así seguiste también preguntando por otras personas y si se iban a seguir llamando igual en la vejez. Me confunde un poco tu interés por saber si las personas mantendrían su mismo nombre, pero algo que tu mamá dijo me hace mucho sentido, y es que creemos que tú piensas que cuando uno es viejo, se convierte como en otra persona. Será por todos los cambios físicos que al final terminan en mostrar una persona que parece distinta? Con el pelo blanco, las arrugas y su lento andar?

Un día perdí unas monedas que tenía dentro del bolsillo y pensé que quizá se cayeron en la cama cuando estaba acostado pero nunca las encontré. En otra ocasión, volvió a pasar lo mismo, y estaba tan seguro de tener las monedas que me pareció muy raro no poderlas encontrar. El misterio de las monedas finalmente se esclareció una vez que te pillé tomando mis monedas de la mesita de noche y llevándolas a tu alcancía! Entonces te dije que no podías simplemente llevarte mis monedas sin decirme nada, “pero papá” me dijiste, “yo quiero echar las monedas en mi alcancía para llenarla.” Fue entonces cuando llegamos al acuerdo de que si las monedas te las “encuentras” en la cama, indicando que se me cayeron del bolsillo, las puedes tomar para ti. Hoy fue uno de esos días y me viniste a avisar que te estabas llevando unas monedas para tu alcancía porque estaban perdidas en mi cama. Te amo hija. Gracias por hoy.



Wednesday, October 7, 2015

Oct. 7, 2015

Todos los padres nacimos preparados para aceptar la belleza, la bondad y lo maravilloso en nuestros hijos. Sin embargo nadie nos prepara ni nos enseña a internalizar aquellos defectos, comportamientos, actitudes o situaciones poco ideales causadas por ellos. Esta es la parte más difícil para mí como papá en esta etapa de tu vida. Supongo que hasta cierto punto, como padres, tendemos a ver el comportamiento de nuestros hijos como un reflejo de lo que hacemos nosotros, o de aquello que ven en casa, y, aunque este no llegara a ser el caso, es igual motivo de frustración. Debo confesarte, mi adorada Valentina, que hoy estoy un poco molesto contigo… mas bien, frustrado. Hoy dijiste una mentira que me molestó, sin embargo la razón de mi frustración es que no es la primera vez y tengo miedo que el mentir se convierta en un patrón del cual luego sea más complicado salir. Una mentirita por aquí, una mentirita por allá, luego se convierte en una gran mentirota (o varias) que te pueden afectar mucho y no quiero ver que eso pase. Mamá te ha comprado libros al respecto y te hemos hablado sobre el tema, por separado, para que sepas que ambos estamos en desacuerdo con ese comportamiento. Un día quizá mientes sobre quién derramó el jugo, o dices que no hiciste algo que ya nos han dicho que hiciste, o mientes sobre haber dicho una mentira, en fin, ahora pueden parecer pequeñeces pero siento que este es el momento de enseñarte a ser una mujer de bien, el momento en que tu carácter empieza a formar lo que será tu brújula moral en los años venideros. Mientras tanto seguiremos tratando de darte el mejor ejemplo y mostrándote que las palabras, no sólo las acciones, traen consecuencias. Decidimos castigarte hoy, quitándote privilegios de ver tele, leerte libros e ir al parque. Parece que lo tomaste bien, y pareces haber entendido y aceptado  la razón del castigo, aun así para mí (y seguro para tu mamá también) castigarte es igual de doloroso que para ti. Créeme.

Ayer te acompañé a una fiesta de cumpleaños en Chuck E. Cheese, y como fuimos los primeros en llegar tenías el parque prácticamente que solo para ti. Obviaste completamente las monedas para las maquinitas y te fuiste directamente al área de juegos, de donde sacarte es prácticamente imposible porque te me escondes entre redes, tubos y toboganes. Así jugamos a las escondidas un rato tú y yo hasta que llegó tu pequeña  banda de amigos de la escuela y me dijiste ciao por las próximas dos horas. Me encanta verte desde lejos jugar con tus amigos, ver cómo te desenvuelves con  otros niños (cuando piensas que nadie te ve) y me da mucha tranquilidad ver tu seguridad al interactuar con ellos. Una vez me dijo un señor, mientras esperábamos por un vuelo en el aeropuerto antes de que tú nacieras, “Ser padre es preocuparse el resto de tu vida.” Ahora entiendo lo que quiso decir esa persona, y también entiendo por qué también, aun siendo eso cierto, no cambiaría ser tu papá por nada en el mundo. Te amo hija. Gracias por hoy.



Thursday, October 1, 2015

Sep. 23, 2015

Esta mañana mientras corría por la acera cerca de casa vi un papá haciendo ejercicio mientras empujaba a su hijo de algunos cuantos meses en su coche y le cantaba a todo pulmón “free falling” de Tom Petty. El bebé reía y la felicidad de ambos era contagiosa. Tuve que parar entonces por unos segundos porque en ese momento me sobrevino el recuerdo de tu y yo en exactamente la misma situacion hace ya algunos años, cuando te tenía solita para mi la mayor parte del día; cuando eras apenas una bebé aprendiendo a caminar. Hoy cumples 5 años y aun no me lo creo. Aunque de cuerpo y mente estás obviamente mucho mas grande (y según el Dr. hoy pesas 40lbs!) mis ojos aun te ven como la niña que salía a hacer ejercicio conmigo en su coche.

Aunque el sábado pasado celebramos tu cumpleaños con tus amigos mas cercanos en una tarde de pizzas y juegos, hoy fuimos tu mamá, tu abuelo y yo a tu escuela para cantarte feliz cumpleaños y llevarles donuts a tus compañeros de salón. Después de la actividad en tu salón obviamente no querias que nos fueramos sin ti así que pedimos permiso y te llevamos con nosotros para la casa temprano y nos acompañaste a llevar a tu hermanito a su cita con el pediatra. Aunque la visita no era propiamente para ti, tu ibas aterrada de que te fueran a poner una injeccion, sin embargo, en el momento que llegamos y el Dr. anunció que no tenía aun las vacunas, tu preocupación se esfumó por completo y te convertiste en su ayudante para examinar a Lorenzo.


Esta semana en la escuela han tenido una venta de libros para niños asi que mamá te dio dinero para que compraras el libro que tu quisieras. Un día llegaste con un libro para ti, pero al día siguiente llegaste emocionada a la casa porque le habías traido un libro a tu hermano que tú misma escogiste! El libro era perfecto para niños pequeños ya que escogiste uno con figuras de dinosaurios bebés. La parte mas interesante del cuento es que mamá te había dado $10.00 y tu libro costó $10 así que no quedaba claro de donde habías sacado los $4 adicionales para comprarle el libro a tu hermano. En tu afán de regalarle el libro a tu hermano, simplemente te emocionaste tanto que te lo llevaste a casa y quedaste debiendole a la señora el dinero el cual le pagaste hoy cuando fuimos por ti a la escuela. Te amo hija. Gracias por hoy y estos últimos 5 años. 



Wednesday, August 26, 2015

Ago. 26, 2015

Esta mañana amaneciste mostrándome tus nuevas cicatrices. Y es que ayer mientras bajabas en la pared de escalar de los niños, te deslizaste y te golpeaste el muslo raspándote también un poquito (y digo poquito, porque la verdad es que casi ni podía ver tu pequeña raspada que para ti es toda una herida de guerra). Luego de la pared, te volviste a caer, esta vez corriendo por el parque en tus famosos zapatos “crocs” (que no me gustan para nada) y te raspaste un poco en las rodillas. Mientras desayunábamos, tú me enseñabas tus cicatrices y yo te enseñaba algunas de las tantas que tengo en las piernas, contándote cómo había pasado cada una ya que me lo preguntabas todo. Cuando te pasé a recoger a la escuela más tarde, me dijiste que ya casi no te dolían y que les habías enseñado a tus amigas las de las rodillas pero no la del muslo porque estaba muy arriba.


El otro día en el comedor, encontramos un insecto que había volado dentro de la casa por accidente. En vez de asustarte o tratar de aplastarlo (he tratado de enseñarte que no se matan los seres vivos sin razón) me dijiste “papá, no hay que hacerle daño, vamos a sacarlo de la casa.” En ese momento buscaste un papel para hacer que se trepara el insecto sobre él y así transportarlo a la ventana más cercana. Con mucho cuidado trepaste a la criatura encima de la hoja y, con mi ayuda, lo llevamos hasta la ventana para que saliera volando ya una vez afuera. A veces como padre dudo de si hacen efecto mis enseñanzas, por más simples que sean, o si veré los resultados de lo que enseño, ahora, o años después. Por eso es que es tan gratificante ver que, aunque sea en algo tan pequeño, puedo yo tener un efecto en tus decisiones. Espero siempre recordar eso mi Valentina, porque así mismo como te transmito todo lo positivo que puedo, si no estoy atento también te puedo dar un ejemplo equivocado. Tú siempre estás observando y te prometo tratar de hacer un buen trabajo siempre. Te amo hija. Gracias por hoy